Los hombres con VIH o hepatitis pueden tener hijos sanos gracias a una técnica de REPRODUCCION asistida

18/11/2010 Más de 400 hombres con VIH (SIDA) o hepatitis han logrado ser padres de hijos sanos gracias al lavado seminal. Con esta técnica se elimina cualquier célula infecciosa presente en el semen, obteniendo así espermatozoides móviles útiles para tratamientos de reproducción asistida.

En la década de los ochenta, los hombres seropositivos o con hepatitis que deseaban tener hijos tenían que recurrir a la adopción si no querían transmitir el virus a la mujer o al niño. En los noventa, sin embargo, llega a España la técnica del lavado de semen que permite obtener espermatozoides móviles útiles para tratamientos de reproducción asistida, logrando así que estos hombres tengan una oportunidad de ser padres. Gracias a esta técnica, más de 400 hombres con VIH o hepatitis han cumplido su sueño de tener hijos sanos. “El lavado de semen se realiza a todos los pacientes que se someten a técnicas de reproducción asistida, pero en el caso de los seropositivos o con hepatitis se practica con más detalle y precisión. De hecho, los laboratorios necesitan una cabina especial para evitar contagios, por eso trabajamos en otra sala y con unas medidas de higiene extremas”, explica el Dr. Vicente Badajoz, coordinador de laboratorio de la Clínica Ginefiv.
El Dr. Badajoz explica el procedimiento de la técnica: “Se elimina el plasma seminal de la muestra, que es donde está la carga viral, a continuación se congela dicha muestra y se envía al laboratorio para que se realice una PCR, procedimiento que determina la carga viral. Si la muestra está libre de virus entonces se podrá utilizar para la fecundación in vitro”. El lavado seminal es una técnica que se aproxima al 100% de efectividad, aunque, según el Dr. Badajoz, “si el paciente presenta una carga viral muy alta es probable que el lavado no sea tan efectivo. Normalmente, si la carga viral en sangre es muy alta descartamos al paciente para fecundación in vitro. Pero es un porcentaje mínimo de casos ya que con los tratamientos antirretrovirales el paciente ahora tiene una calidad de vida más alta y la enfermedad más controlada. Ahora se vive como una enfermedad crónica, algo impensable hace 15 años”, concluye este especialista.