Las condiciones de vida de la INFANCIA determinan la salud en la edad adulta

27/01/11 Las condiciones de vida en la infancia temprana, hasta los ocho años, marcan las condiciones de vida y de salud en la edad adulta, a través de las desigualdades en el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social en los niños, así como en el nivel de estudios alcanzado.

La salud no depende sólo, ni fundamentalmente, de la asistencia sanitaria sino de los hábitos y de las condiciones de vida y de trabajo en las que vivimos. Estas circunstancias inciden de manera determinante sobre nuestra salud presente y determinan la futura, según el informe SESPAS 2010 (Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria). En el capítulo “Desigualdades sociales en la salud infantil”, del que son responsables Luis Rajmil, Elia Díez y Rosanna Peiró, miembros del  Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) en Epidemiología y Salud Pública, del Instituto de Salud Carlos III, se constata que la educación en la infancia juega un papel fundamental en la salud a lo largo de toda la vida. El grave inconveniente en España es que ocupa los últimos lugares de la Unión Europea en inversión en educación y tenemos una alta tasa de abandono de la enseñanza secundaria.

La clase social marca la educación de los niños
Los niños y niñas de clases más desfavorecidas tienden a tener peores resultados
escolares y, en consecuencia, en la edad adulta su situación laboral y sus condiciones de trabajo son peores y sus ingresos más bajos. Además tienen tasas de fertilidad superiores y menor acceso a los recursos sanitarios o de otro tipo.
Las habilidades en el lenguaje en la infancia varían según la edad en la que comienzan a asistir a la escuela
y estas desigualdades a menudo se relacionan con la situación socioeconómica de las familias. Las habilidades lingüísticas adquiridas durante la infancia temprana son críticas para la capacidad de aprendizaje en la escuela. Se ha señalado que los que acuden a escuelas infantiles tienen mejores resultados en el colegio. Por otro lado, la ampliación de este tipo de recursos es una de las principales estrategias para la conciliación de la vida laboral y familiar.La muestra española del estudio europeo KIDSCREEN ha confirmado esta tendencia.
Según los expertos una de las carencias más importantes en nuestro país están en las escasas facilidades para acceder a las escuelas infantiles (0 – 3 años) o la ausencia de políticas que favorezcan la conciliación de la vida laboral y familiar con iniciativas que no penalicen a las mujeres.
La inversión en el desarrollo de la infancia temprana puede reducir la incidencia de enfermedades crónicas entre las personas adultas, además de prevenir conductas delictivas o de exclusión social.

Más información: www.sespas.es