Consejos de HIDRATACION para niños, embarazadas y madres que dan el pecho

31/03/2011 La firma Aquarius ha elaborado dos documentos de consenso con distintas organizaciones científicas, entre ellas la Sociedad Española de Ginecológía y Obstetricia, donde se dan una serie de pautas o recomendaciones de hidratación en distintas etapas de vida, como el embarazo, la lactancia, o la infancia.

Con la llegada del buen tiempo se incrementan las salidas y la práctica de deporte al aire libre, todo ello aumenta la sudoración. Si se pierde más líquido del que se ingiere, se puede llegar a la deshidratación, por lo que hay que prestar especial atención a las situaciones que pueden favorecerla: calor y sequedad ambiental anormalmente elevados, fiebre, diarreas, vómitos, etc. Se desaconseja realizar actividades físicas en las horas centrales de días calurosos, usando excesivas prendas de abrigo, exposición exagerada al sol, etc.

– Si estás embarazada o le das el pecho a tu hijo necesitas tomar más líquido (agua, bebidas con sales minerales, zumos, etc). Durante el embarazo y la lactancia se recomienda consumir entre 2,5 y 3 litros diarios de líquido (10 vasos de agua diarios), repartidos en pequeñas ingestas a lo largo del día. Hay que evitar exponerse directamente al sol, evitando las horas de calor y no realizar esfuerzos excesivos ni ejercicios que puedan desencadenar contracciones. Sí puedes realizar ejercicio suave (caminar, nadar), pero después del mismo es muy importante que repongas los líquidos y sales minerales perdidas por el sudor. La lactancia materna también aumenta los requerimientos de líquidos y la sed, por eso debes beber todo lo que el cuerpo te pida. Beber durante el embarazo agua con sales minerales no altera el equilibrio mineral de la gestante, a excepción de un incremento en la ingesta, absorción y retención de sodio.
– Los niños y lactantes necesitan más líquidos que los adultos y tienen más riesgo de deshidratación. En situaciones especiales (diarrea, fiebre, vómitos) debe asegurarse un correcto aporte de líquidos y consultar al médico lo antes posible.
– Los síntomas que orientan hacia un cuadro de deshidratación son, entre otros, sed, sequedad de las mucosas y de la piel, disminución de la cantidad de orina y, en casos más graves, pérdida brusca de peso, orina oscura y concentrada, somnolencia, dolor de cabeza…