Debe aprender a dormir

La falta de sueño puede provocar bajo rendimiento escolar
Niños / Psico Dormir poco y mal puede provocar irritabilidad, bajo rendimiento escolar, e incluso problemas de crecimiento. Si tu hijo tiene alguno de estos problemas y se encuentra cansado, revisa sus horas de sueño y establece una rutina diaria. Recuerda: la siesta es necesaria hasta los tres o cuatro años y recomendable después. Por Carmen Bayón.

Un estudio realizado  con 1.155 alumnos de secundaria (entre 11 y 18 años) de nueve centros escolares públicos y privados de Cuenca, revela que los adolescentes con más cansancio al levantarse y somnolencia diurna tienen peor rendimiento escolar. El estudio descubre también la pérdida de casi dos horas al día de sueño durante la semana laboral, un dato que coincide con otro estudio realizado en Estados Unidos. La falta de sueño puede repercutir negativamente en la salud de nuestros hijos:

  •  Irritabilidad. “A nivel conductual, la principal manifestación de la privación de sueño es la hiperactividad, sobre todo en los más pequeños”, dice Francisco Javier Segarra, especialista del sueño del USP Instituto Dexeus (Barcelona). Los niños con falta de sueño suelen mostrarse irritables, lloran fácilmente y son dependientes de sus cuidadores
  • Bajo rendimiento escolar. Suele ser la causa más frecuente entre los niños en edad escolar, ya que el déficit de sueño afecta directamente a su capacidad de aprendizaje. “La falta de sueño tiene repercusión directa en el rendimiento escolar, puesto que afecta a la capacidad de atención y a la memoria, y puede conducir al fracaso escolar. Todo ello puede provocar también en el niño timidez e inseguridad”, explica el psicólogo Francisco Segarra. A esto hay que añadir que las asignaturas más fuertes suelen impartirse a primera hora de la mañana, cuando el nivel de atención en los niños con falta de sueño es más bajo
  • Problemas de crecimiento. La hormona del crecimiento se segrega sobre todo mientras el niño duerme, durante el sueño de ondas lentas o sueño profundo. Por eso, el déficit crónico de sueño puede afectar al desarrollo normal del pequeño. “Un niño privado crónico de sueño podría llegar a tener problemas de crecimiento” advierte el doctor Segarra
  • Bajas defensas. La escasez de horas de sueño hace que los niños sean más propensos a las infecciones. Según explica Francisco Segarra, “el no dormir puede repercutir directamente sobre el sistema inmune y, por tanto, la falta de descanso puede hacer al niño más vulnerable a las infecciones”.


Pautas para que duerma bien
Para que los niños aprendan a dormir, es necesario establecer una rutina en sus hábitos diarios, de esta forma lograrán descansar durante las horas destinadas al sueño.
Acostarse y levantarse siempre a la misma hora. Además, es importante que tenga unas rutinas claras durante el día (comidas, trabajo, ocio, deporte).
La habitación ha de estar bien ventilada, sin ruidos, y mantener una temperatura agradable (entre 18 y 23º C). La cama ha de ser amplia y ancha y el colchón ni muy duro ni muy blando.
No utilizar la cama para otra actividad que no sea la de dormir. Ver la tele, leer, jugar… han de realizarse en otros espacios.
Los niños deben jugar al aire libre y hacer deporte, así cuando llegue la noche conciliarán mejor el sueño. Se aconseja que no realicen esfuerzos o actividades agitadas justo antes de acostarse.
Tomar un baño caliente de unos diez minutos de duración antes de irse a la cama les ayudará a relajarse y conciliar el sueño.
Justo antes de dormir conviene que no beban líquido para evitar las ganas de orinar durante la noche. Resulta eficaz que vayan al baño antes de acostarse.
No tomar bebidas excitantes, como colas, café, té, o cacao. Todo ello altera los patrones del sueño y provoca irritabilidad y cansancio.
Cenar unas dos horas antes de irse a la cama, de esta forma no se acostarán con el estómago lleno. Pero ¡ojo!, tampoco es bueno que se vayan a dormir con hambre.
La siesta es necesaria hasta los 3 o 4 años y recomendable después de esta edad. En el primer año de vida suelen hacerse dos siestas (después del desayuno y después de comer). Y hasta los 3 o 4 años se recomienda una siesta después de comer de entre una y dos horas de duración.
Antes de irse a la cama, es muy importante que estén tranquilos: nada de rabietas, nervios, discusiones, películas de terror o de acción, o fiestas.

Horas de sueño
La necesidad de horas de sueño varía de un niño a otro, sin embargo, pueden establecerse unos parámetros orientativos:
– Seis meses: 14–16 horas (siestas incluidas)
– De uno a dos: 12–14 horas (siestas incluidas)
– Cuatro años: 12 horas (a partir de esta edad suelen suprimirse las siestas).
– Ocho años:  10–12 horas
– Doce años: 10 horas aproximadamente.

(11/06/2018)